Escuchar a Cristo que habla por medio de las Escrituras

Authored by Dr. Andrew L. Minto in Issue #30.4 of The Sower

En nuestro artículo previo, examinamos cómo la tradición patrística nos ayuda a comprender la manera en que la ‘escucha’ personal de Cristo por las Escrituras puede explicarse y legitimarse teológicamente. El Espíritu Santo que mora en el texto sagrado, la Iglesia, y el lector-intérprete son todos activos en mediar la viva voz de Cristo en las Escrituras. El evento de escucha de la voz de Cristo es una acción de gracia que es profundamente personal, más nunca privada, ya que el Espíritu obra tanto en, y a través de, toda la comunidad de fe, mediando el misterio pascual a lo largo de la vida entera de la Iglesia. Sin embargo, la experiencia nos ha enseñado que una tendencia fundamentalista puede invadir sigilosamente: es una tendencia que intenta privatizar el sentido con la exclusión de otras voces auténticas que emanan desde la Iglesia. La Pontificia Comisión Bíblica también ha declarado esta percepción:

‘El Espíritu Santo también ha sido dado, ciertamente, a los cristianos individualmente [énfasis suya], de modo que pueden ‘arder sus corazones dentro de ellos’ (cfr. Lc. 24, 32), cuando oran y estudian en la oración las Escrituras, en el contexto de su vida personal. Por ello, el Concilio Vaticano II ha pedido con insistencia que el acceso a las Escrituras sea facilitado de todos los modos posibles (Dei Verbum, 22; 25). Este tipo de lectura, hay que notarlo, no es nunca completamente privado, ya que el creyente lee e interpreta siempre la Escritura en la fe de la Iglesia y aportaa la comunidad el fruto de su lectura, para enriquecer la fe común.’i

Pero, ¿cómo apropiarse de esta auténtica experiencia de gracia sin provocar el efecto secundario negativo de desafecto en la comunión con la Iglesia Católica Romana y sin echar sus lealtades hermenéuticas hacia la arena del fundamentalismo bíblico? Se encuentra la respuesta en la precoz práctica patrística de unir el sentido espiritual, una apropiación altamente personalizada del mensaje bíblico, con la Tradición viva de la comunidad de fe.ii Empezaremos primero por notar algunos de los rasgos del fundamentalismo y una manifestación peculiar del fundamentalismo entre los católicos.

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